El sábado pasado, como parte de mi preparación para la Maratón de Amsterdam, corrí la media maratón de Roma.
Naturalmente y por culpa del inflexible eje inclinado de la tierra, el calor llega a estas latitudes boreales con regular rigor a esta altura del año. Por esta razón la carrera se corrió de noche, aprovechando que en medio de las sombras hay una agradable temperatura que rodea los 20°c.
Habían anunciado lluvia. La lluvia llegó, pero sólo horas después de terminada la carrera, cuando yo ya dormía el cansancio de los 21km y sentía el dolor dulce de la tarea cumplida. Entre sueños sentí relámpagos y truenos, una batalla a muerte que sólo me recordaba la lucha que tuve que librar contra mi mismo para terminar la carrera.
Roma es una ciudad que ofrece los mejores paisajes para correr. Donde se vaya, hacia donde se mire, es un lugar hermoso. Incluso en medio de la noche. Las 4000 personas que hicimos la media maratón pudimos gozar un recorrido relativamente tranquilo. Partimos a la sombra del coliseo, y fuimos hacia el sur, recorriendo la via Appia Antica. En algunos tramos de la carrera había una oscuridad total, y en el reflejo de la luna se podían ver las suaves colinas de la campiña del Lazio. Bello. Era una sensación extraña correr en el silencio de la noche. Ayuda a concentrarse y a pensar en que efectivamente cada paso que se da ya fue dado por alguien en los últimos 2500 años, en el centro del mundo civilizado. Había una humedad que ayudaba también a disminuir la deshidratación, y en algunos momentos llegaba una brisa fría que era una delicia.
Los primeros 8 km fueron perfectos. Apliqué un paso ligero después de los atroces adoquines de la via Appia, y estuve un poco debajo de los 5min por km. Mientras estaba en este idilio llegué a pensar que si Amsterdam es plano y con un pavimento liso, tenía la maratón en el bolsillo.
Sin embargo a medida que pasaban los kilómetros el ritmo se hizo más difícil de mantener. En el km 15 ya tenía cierto dolor muscular, y debo admitir que los últimos tres los hice más por fuerza de voluntad que por capacidad o resistencia. En los últimos metros sentí tirones musculares y temí un calambre, que finalmente no llegó nunca. Otros no tuvieron la misma suerte, los vi tirados sobre las piedras del appia antica en medio de dolores y con las piernas estiradas por los asistentes de la carrera, en medio de la noche romana.
Al final crucé la meta sin cumplir mis expectativas. Yo esperaba hacer 1 hora 50 min. o menos. Mi tiempo final fue de 2 horas y 2 minutos. Es un buen apronte, porque saco la conclusión de que no basta simplemente correr para entrenarse, también tengo que hacer un trabajo muscular que hasta ahora no he hecho.
Ayer me inscribí en un gimnasio, por lo que vuelvo a las andadas. Hoy martes ya me siento mucho mejor y estoy listo para seguir mi entrenamiento. No le he sacado la vista a mi objetivo final, que es correr la Maratón de Amsterdam, 42km, exactamente el doble de lo que corrí el sábado (glup).
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