Pero qué falta de continuidad para escribir este blog... claramente es un problema de falta de tiempo, energías y en general fuerza para sentarme a documentar mis progresos en este camino a Amsterdam. Progresos ha habido. He asumido una rutina de ir corriendo las mañanas a la oficina, y de hecho es algo que me hace falta todas las mañanas, ponerme las zapatillas apenas me levanto y salir corriendo, atravesando Roma en sus primeras horas. La gente me mira con cierta curiosidad, seguramente preguntándose cómo lo hago para correr a esta hora, deben pensar que o soy un millonario que no necesita trabajar, o bien soy un hijo de mi papá que es un bueno para nada (y que por ende no trabaja).... tal vez algunos con más imaginación pensarán que soy un escritor que vuelve a su casa después de su ejercicio matutino y que en algunos minutos estará sentado frente al computador para escribir la novela que estará de moda el próximo verano.
Seguramente la gente no piensa nada, todo está en la imaginación que reboza del constante diálogo conmigo mismo y que fluye sin un orden claro en medio del silencio de mis pasos sobre el cemento romano. La realidad es mucho más simple. Corro 8km (contados a través del fantástico sitio de Tuttocitta) y llego a la oficina justo a tiempo para ducharme e iniciar mis labores rutinarias. Mi recorrido es más o menos este. Lamentablemente no es tan turístico. No paso ni frente al coliseo, ni frente a la Fontana di Trevi. Tal vez lo más conocido son las Termas de Caracalla y Santa Maria Maggiore, una de las cuatro iglesias más grandes de Roma, que no es poco decir. Sin embargo, casi todo el camino es un recorrido por zonas residenciales de la ciudad, que tienen poco de imperial. El punto más bajo del recorrido es la estación de trenes de Termini, donde hay de todo y perfectamente podría ser confundido con la Estación Central de Santiago (que no es nada de linda).
Debo decir en descargo de esta visión un poco desencantada del recorrido que Roma tiene una red de agua potable corriendo constantemente en pequeñas fuentes de agua fresca. La red se debe al mismo sistema de distribución de agua del Imperio Romano, y que era alimentada por los grandes acueductos que construyeron los más conocidos emperadores de hace casi dos mil años. La otra cosa que debo añadir desde un punto de vista estrictamente de un runner, es que el camino es casi por completo una pendiente en ascenso, lo que es muy bueno para fortalecer musculatura.
En cuanto a mi tiempo, empecé hace algunos meses haciendo alrededor de 55'. El martes de esta semana rompí la barrera de los 50', marcando 49'37''. Todo un record.
venerdì 21 agosto 2009
martedì 23 giugno 2009
In the middle of the night....
El sábado pasado, como parte de mi preparación para la Maratón de Amsterdam, corrí la media maratón de Roma.
Naturalmente y por culpa del inflexible eje inclinado de la tierra, el calor llega a estas latitudes boreales con regular rigor a esta altura del año. Por esta razón la carrera se corrió de noche, aprovechando que en medio de las sombras hay una agradable temperatura que rodea los 20°c.
Habían anunciado lluvia. La lluvia llegó, pero sólo horas después de terminada la carrera, cuando yo ya dormía el cansancio de los 21km y sentía el dolor dulce de la tarea cumplida. Entre sueños sentí relámpagos y truenos, una batalla a muerte que sólo me recordaba la lucha que tuve que librar contra mi mismo para terminar la carrera.
Roma es una ciudad que ofrece los mejores paisajes para correr. Donde se vaya, hacia donde se mire, es un lugar hermoso. Incluso en medio de la noche. Las 4000 personas que hicimos la media maratón pudimos gozar un recorrido relativamente tranquilo. Partimos a la sombra del coliseo, y fuimos hacia el sur, recorriendo la via Appia Antica. En algunos tramos de la carrera había una oscuridad total, y en el reflejo de la luna se podían ver las suaves colinas de la campiña del Lazio. Bello. Era una sensación extraña correr en el silencio de la noche. Ayuda a concentrarse y a pensar en que efectivamente cada paso que se da ya fue dado por alguien en los últimos 2500 años, en el centro del mundo civilizado. Había una humedad que ayudaba también a disminuir la deshidratación, y en algunos momentos llegaba una brisa fría que era una delicia.
Los primeros 8 km fueron perfectos. Apliqué un paso ligero después de los atroces adoquines de la via Appia, y estuve un poco debajo de los 5min por km. Mientras estaba en este idilio llegué a pensar que si Amsterdam es plano y con un pavimento liso, tenía la maratón en el bolsillo.
Sin embargo a medida que pasaban los kilómetros el ritmo se hizo más difícil de mantener. En el km 15 ya tenía cierto dolor muscular, y debo admitir que los últimos tres los hice más por fuerza de voluntad que por capacidad o resistencia. En los últimos metros sentí tirones musculares y temí un calambre, que finalmente no llegó nunca. Otros no tuvieron la misma suerte, los vi tirados sobre las piedras del appia antica en medio de dolores y con las piernas estiradas por los asistentes de la carrera, en medio de la noche romana.
Al final crucé la meta sin cumplir mis expectativas. Yo esperaba hacer 1 hora 50 min. o menos. Mi tiempo final fue de 2 horas y 2 minutos. Es un buen apronte, porque saco la conclusión de que no basta simplemente correr para entrenarse, también tengo que hacer un trabajo muscular que hasta ahora no he hecho.
Ayer me inscribí en un gimnasio, por lo que vuelvo a las andadas. Hoy martes ya me siento mucho mejor y estoy listo para seguir mi entrenamiento. No le he sacado la vista a mi objetivo final, que es correr la Maratón de Amsterdam, 42km, exactamente el doble de lo que corrí el sábado (glup).
Naturalmente y por culpa del inflexible eje inclinado de la tierra, el calor llega a estas latitudes boreales con regular rigor a esta altura del año. Por esta razón la carrera se corrió de noche, aprovechando que en medio de las sombras hay una agradable temperatura que rodea los 20°c.
Habían anunciado lluvia. La lluvia llegó, pero sólo horas después de terminada la carrera, cuando yo ya dormía el cansancio de los 21km y sentía el dolor dulce de la tarea cumplida. Entre sueños sentí relámpagos y truenos, una batalla a muerte que sólo me recordaba la lucha que tuve que librar contra mi mismo para terminar la carrera.
Roma es una ciudad que ofrece los mejores paisajes para correr. Donde se vaya, hacia donde se mire, es un lugar hermoso. Incluso en medio de la noche. Las 4000 personas que hicimos la media maratón pudimos gozar un recorrido relativamente tranquilo. Partimos a la sombra del coliseo, y fuimos hacia el sur, recorriendo la via Appia Antica. En algunos tramos de la carrera había una oscuridad total, y en el reflejo de la luna se podían ver las suaves colinas de la campiña del Lazio. Bello. Era una sensación extraña correr en el silencio de la noche. Ayuda a concentrarse y a pensar en que efectivamente cada paso que se da ya fue dado por alguien en los últimos 2500 años, en el centro del mundo civilizado. Había una humedad que ayudaba también a disminuir la deshidratación, y en algunos momentos llegaba una brisa fría que era una delicia.
Los primeros 8 km fueron perfectos. Apliqué un paso ligero después de los atroces adoquines de la via Appia, y estuve un poco debajo de los 5min por km. Mientras estaba en este idilio llegué a pensar que si Amsterdam es plano y con un pavimento liso, tenía la maratón en el bolsillo.
Sin embargo a medida que pasaban los kilómetros el ritmo se hizo más difícil de mantener. En el km 15 ya tenía cierto dolor muscular, y debo admitir que los últimos tres los hice más por fuerza de voluntad que por capacidad o resistencia. En los últimos metros sentí tirones musculares y temí un calambre, que finalmente no llegó nunca. Otros no tuvieron la misma suerte, los vi tirados sobre las piedras del appia antica en medio de dolores y con las piernas estiradas por los asistentes de la carrera, en medio de la noche romana.
Al final crucé la meta sin cumplir mis expectativas. Yo esperaba hacer 1 hora 50 min. o menos. Mi tiempo final fue de 2 horas y 2 minutos. Es un buen apronte, porque saco la conclusión de que no basta simplemente correr para entrenarse, también tengo que hacer un trabajo muscular que hasta ahora no he hecho.
Ayer me inscribí en un gimnasio, por lo que vuelvo a las andadas. Hoy martes ya me siento mucho mejor y estoy listo para seguir mi entrenamiento. No le he sacado la vista a mi objetivo final, que es correr la Maratón de Amsterdam, 42km, exactamente el doble de lo que corrí el sábado (glup).
venerdì 12 giugno 2009
Primera gran prueba... media maratón de Roma
Decidí dar un gran paso adelante en la preparación y obligarme a correr la media maratón de Roma, que se corre el próximo fin de semana. Como hace tanto calor en Roma durante estos meses, se programa para correrse de noche. La carrera de hecho parte a las 23pm... y el recorrido es serpenteando por las calles del centro histórico de la ciudad. El calor del verano asegura que haya muchas personas en la calle a esa hora (es sábado en la noche), que envalentonados por el alcohol, serán un grupo interesante para que den apoyo a nosotros los sacrificados participantes.
El proceso de inscripción a la carrera ha sido una demostración más de la idiosincracia italiana, y de cómo en este país las cosas se hacen de la manera más difícil y burocrática posible. Para empezar, la inscripción a la media maratona (como a todas las demás carreras en Italia) no se puede hacer como "libre deportista". Uno tiene que estar afiliado a algún club.
Un día llamé a la asociación nacional de atletismo, ente público que regula la actividad en el país. Me atendió una mujer que tenía la voz de alguien que ha dado muchas veces la misma repuesta. Me dijo que tenía que "aproximarme al club más cercano a mi barrio". Me pareció lógico. Entonces le di mi dirección, y le pregunté cuál sería ese club. Me contestó que no sabía, que consultara el internet.
Hablé con un amigo que está relacionado con el deporte. Chileno como yo. Me dijo que él podía ponerme en contacto con un club. Lo hizo. Hablé con un señor a quien envié todo: fotografías, dinero para la inscripción, certificado médico. Pasaron los meses y no supe nada más. Empecé a llamar para preguntar. Luego de muchas evasivas, finalmente me dio un número y un nombre de alguien en el club para que yo llamara directamente. Esto fue hace dos días, o sea una semana antes de la media maratón.
La conversación fue breve y eficiente. En resumen me dijo que mis papeles no estaban listos aún (han pasado fácilmente tres meses. Cuánto se puede demorar cualquier institución en darle a uno una simple credencial), pero que me podía dar una "credencial provisoria", con la cual puedo inscribirme a todas las carreras que quiera.
Así que finalmente estoy inscrito. La Roma nocturna me espera. Será una semana de entrenamiento y preparación sobre todo muscular. Tengo una pequeña molestia a la rodilla izquierda que espero no me de problemas, sobre todo en los últimos kilómetros. En todo caso, me mantendré fiel al principio de que "está bien correr con cansancio, pero no con dolor".
El proceso de inscripción a la carrera ha sido una demostración más de la idiosincracia italiana, y de cómo en este país las cosas se hacen de la manera más difícil y burocrática posible. Para empezar, la inscripción a la media maratona (como a todas las demás carreras en Italia) no se puede hacer como "libre deportista". Uno tiene que estar afiliado a algún club.
Un día llamé a la asociación nacional de atletismo, ente público que regula la actividad en el país. Me atendió una mujer que tenía la voz de alguien que ha dado muchas veces la misma repuesta. Me dijo que tenía que "aproximarme al club más cercano a mi barrio". Me pareció lógico. Entonces le di mi dirección, y le pregunté cuál sería ese club. Me contestó que no sabía, que consultara el internet.
Hablé con un amigo que está relacionado con el deporte. Chileno como yo. Me dijo que él podía ponerme en contacto con un club. Lo hizo. Hablé con un señor a quien envié todo: fotografías, dinero para la inscripción, certificado médico. Pasaron los meses y no supe nada más. Empecé a llamar para preguntar. Luego de muchas evasivas, finalmente me dio un número y un nombre de alguien en el club para que yo llamara directamente. Esto fue hace dos días, o sea una semana antes de la media maratón.
La conversación fue breve y eficiente. En resumen me dijo que mis papeles no estaban listos aún (han pasado fácilmente tres meses. Cuánto se puede demorar cualquier institución en darle a uno una simple credencial), pero que me podía dar una "credencial provisoria", con la cual puedo inscribirme a todas las carreras que quiera.
Así que finalmente estoy inscrito. La Roma nocturna me espera. Será una semana de entrenamiento y preparación sobre todo muscular. Tengo una pequeña molestia a la rodilla izquierda que espero no me de problemas, sobre todo en los últimos kilómetros. En todo caso, me mantendré fiel al principio de que "está bien correr con cansancio, pero no con dolor".
martedì 9 giugno 2009
El desafío es...
...por supuesto correr la Maratón de Amsterdam! He corrido carreras de 5k, 7k, 10k, y dos medias maratones (21k), pero hasta ahora no he logrado dar el salto a los 42k.
Este año he adoptado la fórmula de avanzar sin mirar atrás y sin buscar subterfugios para cancelar el proyecto. Por eso, una noche de mayo en mi casa después de cenar me senté frente al computador y casi sin quererlo llegué a la página de la maratón de Amsterdam. Sin pensarlo mucho, y probablemente envalentonado por las copas de vino con las que había acompañado la comida, me inscribí en la carrera.
Amsterdam me atrajo porque es una ciudad que no conozco (la motivación turística es importante para un corredor). Además tenemos amigos en la ciudad que tenemos ganas de ver. La altimetría de la carrera parece bastante amigable (o sea no hay grandes cerros que escalar dentro de la ruta de la maratón.
Además hay un elemento importante: Prefiero entrenar en verano. Eso significa que tenía que escoger una maratón en el segundo semestre. Amsterdam es el 18 de octubre, que es perfecto.
Hace poco hice las reservas de avión y de hotel, por lo que ya está todo preparado. Ahora sólo me falta completar mi entrenamiento...
Este año he adoptado la fórmula de avanzar sin mirar atrás y sin buscar subterfugios para cancelar el proyecto. Por eso, una noche de mayo en mi casa después de cenar me senté frente al computador y casi sin quererlo llegué a la página de la maratón de Amsterdam. Sin pensarlo mucho, y probablemente envalentonado por las copas de vino con las que había acompañado la comida, me inscribí en la carrera.
Amsterdam me atrajo porque es una ciudad que no conozco (la motivación turística es importante para un corredor). Además tenemos amigos en la ciudad que tenemos ganas de ver. La altimetría de la carrera parece bastante amigable (o sea no hay grandes cerros que escalar dentro de la ruta de la maratón.
Además hay un elemento importante: Prefiero entrenar en verano. Eso significa que tenía que escoger una maratón en el segundo semestre. Amsterdam es el 18 de octubre, que es perfecto.
Hace poco hice las reservas de avión y de hotel, por lo que ya está todo preparado. Ahora sólo me falta completar mi entrenamiento...
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